Las gachas dulces
En la fiesta de todos los Santos y de los fieles difuntos, es muy frecuente disfrutar de este postre. Postre que es muy habitual por distintas zonas de Andalucía. En algunos puntos se llaman poleás y en su elaboración se emplea, agua, agua y leche a partes iguales o leche.
Su base primitiva se remonta a las gachas o papillas de cereales (como el pulmentum romano), un alimento de supervivencia elaborado con harina y agua o grasa que consumían las clases menos favorecidas en épocas de escasez. Ya en la época andalusí, estas preparaciones quedaron registradas en textos históricos como el recetario de Ibn Razin al-Tuyibi (1227-1293) «Relieves de las mesas, acerca de las delicias de la comida y los diferentes platos». Con el tiempo, se fueron incorporando ingredientes que delatan esta herencia cultural, como el aceite de oliva, el azúcar, la miel, la matalauva (anís), la canela y los aromas cítricos.
Gachas dulces con costrones
Ingredientes (2 pax)
2 rebanadas de pan del día anterior para los costrones60 g de harina de trigo
650 ml de leche
40 g de azúcar
30 ml de aceite de oliva suave
1 cucharadita de anís en grano
1 trocito de piel de limón
1 palo de canela
1 chupito de licor de anís (40 ml)
canela molida al gusto
Elaboración
Preparamos los costrones.
Cortamos el pan en dados pequeños.
En una sartén al fuego con un poco de aceite freímos los dados de pan hasta que estén dorados y crujientes. Los retiramos y dejamos escurrir sobre papel absorbente.
Cortamos el pan en dados pequeños.
En una sartén al fuego con un poco de aceite freímos los dados de pan hasta que estén dorados y crujientes. Los retiramos y dejamos escurrir sobre papel absorbente.
En la sartén donde hemos frito los costrones, añadimos los 30 ml de aceite de oliva y calentamos a fuego suave.
Incorporamos el anís en grano y la piel de limón. Dejamos aromatizar un minuto, procurando que el anís no se queme.
Retiramos la piel de limón y, colamos el aceite. Si quieres que las gachas tengan los granos de anís, obvia este paso..
Añadimos la harina al aceite aromatizado y removemos con unas varillas durante unos minutos a fuego suave, sin que la harina se tueste mucho.
Incorporamos el anís en grano y la piel de limón. Dejamos aromatizar un minuto, procurando que el anís no se queme.
Retiramos la piel de limón y, colamos el aceite. Si quieres que las gachas tengan los granos de anís, obvia este paso..
Añadimos la harina al aceite aromatizado y removemos con unas varillas durante unos minutos a fuego suave, sin que la harina se tueste mucho.
Retiramos la sartén del fuego y vertemos la leche natural, no caliente, poco a poco, y removemos continuamente para evitar que se formen grumos.
A media cocción, añadimos el azúcar y el palo de canela.
Ponemos de nuevo la sartén a fuego medio-bajo y cocinamos durante unos 8-10 minutos, removiendo constantemente, hasta que la mezcla espese y tenga una textura cremosa.
Hay que tener en cuenta que las gachas espesan al enfriarse. Si quedan demasiado espesas, puedes añadir un chorrito de leche.
Retiramos el palo de canela y repartimos las gachas en recipientes, colocamos por encima los costrones y espolvoreamos con canela molida al gusto.
Se pueden tomar templadas o frías, eso al gusto de cada cual.
A media cocción, añadimos el azúcar y el palo de canela.
Ponemos de nuevo la sartén a fuego medio-bajo y cocinamos durante unos 8-10 minutos, removiendo constantemente, hasta que la mezcla espese y tenga una textura cremosa.
Hay que tener en cuenta que las gachas espesan al enfriarse. Si quedan demasiado espesas, puedes añadir un chorrito de leche.
Retiramos el palo de canela y repartimos las gachas en recipientes, colocamos por encima los costrones y espolvoreamos con canela molida al gusto.
Se pueden tomar templadas o frías, eso al gusto de cada cual.



Hola Juan. A este postre efectivamente por aqui se le llama poleá y es muy rico. Está dentro de la buenisima comida de pobres que tanto reproducimos en la blogosfera, con muy buen criterio, pienso yo, ya que no debe perderse. Tus gachas son para rebañar.
ResponderEliminarSi ahora no me veis mucho por la blogosfera, no es por nada malo, solo que las circunstancias han cambiado y no puedo con todo. Aún así, intento no desvincularme de ella, público cuando puedo y os sigo prácticamente a diario.
Un beso.
Hola, Juan: nunca he probado las gachas dulces, ni la poleá. Pero viendo las tuyas, no me importaría tenerlas de postre hoy mismo. Y llevando esos tropezones de pan frito crujiente, seguro que me encantarían.
ResponderEliminarBesos.
Hola, Juan.
ResponderEliminarPrecisamente hoy he preparado poleás para mi padre y mi hermano, estamos en el mes de los santos y me lo han pedido esta mañana, así que deseo concedido y esperando que e digan cómo estaban, jajaja…, seguro que ricas, porque no son las primeras que hago.
Las tuyas tiene muy buena pinta, seguro que han quedado perfectas.
Un abrazo.
Ottima ricetta! Un dolce tradizionale buonissimo e pieno di storia. Il tocco croccante dei crostini con la cannella e l'anice deve essere una vera delizia. Grazie mille per aver condiviso la ricetta, viene proprio voglia di provarle subito!
ResponderEliminarHola Juan!. Un postre que no conocía pero que estará a pesar de que decís un plato modesto muy bueno y digno de tener en cuenta, los costrones que me encantan le darán seguro un buen toque.
ResponderEliminarUn abrazo.