Quiero cooperar, aunque sea modestamente, con la iniciativa de poner hoy día 6 un plato cuyo ingrediente sea el pepino, tan mal tratado por la ligereza y empanada mental mostrada por la senadora-concejal de salud de la ciudad-estado de Hamburgo, Cornelia Prufer que, sin tener datos fehacientes, echa la culpa de una intoxicación a los pepinos provenientes de España. Esta rubia hamburguesa, aunque nacida en Essen, ha tenido que desdecirse en una semana, pero ha sido tiempo suficiente para producir un gran daño a nuestra agricultura y que ha redundado en beneficio de otros.
Parte de esta culpa, mucha diría yo, también la tienen los responsables de nuestro desgobierno, ya que no es de recibo que reaccionen a los 6 días de la prohibición alemana. Han demostrado lo poco que le importaba, pero es que tienen otras cosas mucho más importantes que hacer, es decir nada, y a eso se afanan con una dedicación total. Si tuvieran algo de vergüenza, cosa que no tienen, deberían haberse marchado a su casa, total para lo que hacen, mejor estaríamos sin ellos.
Es una ensalada que nos gusta mucho. En un plis plas está hecha y desde luego es mejor y más sana que una salchicha alemana.
Ingredientes
2 pepinos
2 tomates
1 rama de apio
Para la vinagreta
1 diente de ajo
tres cucharadas de aceite
una cucharada de vinagre
sal
Preparación
Pelamos los pepinos y los cortamos en rodajas no muy gruesas.
Limpiamos los tomates y los troceamos.
Limpiamos el apio y lo cortamos en trozos pequeños.
Para la vinagreta, en un mortero machacamos el diente de ajo con un poco de sal, añadimos el vinagre poco a poco y a continuación el aceite. Mezclamos hasta emulsionar.
Colocamos el pepino, el tomate y el apio en un plato hondo, aliñamos con la vinagreta y mezclamos.
Más vale un pepino español que una salchicha alemana.


