Sea esta mi primera entrada, una vez finalizado el verano, la que lleve mi más profundo agradecimiento por todas las muestras de aprecio y por vuestros comentarios que a lo largo de este tiempo he recibido. Espero que hayáis pasado unos meses estupendos y que os encontréis perfectamente junto a vuestras familias.
El verano finalizó, y ya de regreso a los campamentos de invierno, cuando me las prometía muy felices, el ordenador me tenía preparada una sorpresa y no muy agradable ya que el primer día de puesta en marcha comenzó a hacer cosas raras; yo lo achacaba al largo tiempo pasado en inactividad, pero llegó un momento en el que dijo que se negaba a trabajar. Total que me tocó llevarlo a revisar. El motivo era la placa base, dijo que ya no podía más, pero ahí no quedó todo ya que su sustitución implicaba también poner otro procesador y cambiar la memoria, la mía no, la del ordenador, y en esas estamos, esperando su arreglo, así que he tenido que coger prestado el de mi hija a tiempo limitado. Espero que el arreglo no se demore mucho. Procuraré visitaros y ponerme al día lo más pronto posible.
Para entrar en rodaje os dejo esta receta con la que participé en el concurso que organizó Alcantarisa en su blog Cocinando en mi isla amarilla.
Ingredientes
1 bote de garbanzos cocidos al natural
1 lata de sardinas en aceite
150 gr de champiñones en láminas
1 tomate grande
2 dientes de ajo
1 pimienta de cayena
6 cucharadas de aceite
3 cucharadas de vinagre
sal
Preparación
Escurrimos y lavamos bajo el grifo los garbanzos. Pelamos los dientes de ajo y los picamos muy finos.
Lavamos los champiñones y escurrimos.
Calentamos el aceite en una sartén y doramos los ajos picados junto con la pimienta de cayena, añadimos los champiñones escurridos y sofreímos hasta que pierdan su agua, agregamos los garbanzos y los salteamos, mezclando todo bien.
Escaldamos el tomate, lo pelamos y lo cortamos en dados pequeños. Lo incorporamos a los garbanzos, añadimos el vinagre y la sal y rehogamos unos minutos.
Ponemos en el plato, colocamos las sardinas por encima y regamos con su aceite.
El verano finalizó, y ya de regreso a los campamentos de invierno, cuando me las prometía muy felices, el ordenador me tenía preparada una sorpresa y no muy agradable ya que el primer día de puesta en marcha comenzó a hacer cosas raras; yo lo achacaba al largo tiempo pasado en inactividad, pero llegó un momento en el que dijo que se negaba a trabajar. Total que me tocó llevarlo a revisar. El motivo era la placa base, dijo que ya no podía más, pero ahí no quedó todo ya que su sustitución implicaba también poner otro procesador y cambiar la memoria, la mía no, la del ordenador, y en esas estamos, esperando su arreglo, así que he tenido que coger prestado el de mi hija a tiempo limitado. Espero que el arreglo no se demore mucho. Procuraré visitaros y ponerme al día lo más pronto posible.
Para entrar en rodaje os dejo esta receta con la que participé en el concurso que organizó Alcantarisa en su blog Cocinando en mi isla amarilla.
Ingredientes
1 bote de garbanzos cocidos al natural
1 lata de sardinas en aceite
150 gr de champiñones en láminas
1 tomate grande
2 dientes de ajo
1 pimienta de cayena
6 cucharadas de aceite
3 cucharadas de vinagre
sal
Preparación
Escurrimos y lavamos bajo el grifo los garbanzos. Pelamos los dientes de ajo y los picamos muy finos.
Lavamos los champiñones y escurrimos.
Calentamos el aceite en una sartén y doramos los ajos picados junto con la pimienta de cayena, añadimos los champiñones escurridos y sofreímos hasta que pierdan su agua, agregamos los garbanzos y los salteamos, mezclando todo bien.
Escaldamos el tomate, lo pelamos y lo cortamos en dados pequeños. Lo incorporamos a los garbanzos, añadimos el vinagre y la sal y rehogamos unos minutos.
Ponemos en el plato, colocamos las sardinas por encima y regamos con su aceite.
Aunque no ganó, ya que había muchas y muy buenas recetas, tengo que decir que es un plato que si lo probáis os gustará. Es otra forma distinta de comer legumbre. Además de fácil es rápido de hacer.
Con mucho retraso quiero felicitar a los ganadores del concurso por los ricos platos que presentaron. Nunca es tarde si la dicha es buena.
Con mucho retraso quiero felicitar a los ganadores del concurso por los ricos platos que presentaron. Nunca es tarde si la dicha es buena.
