lunes, 30 de abril de 2012

Pez espada a la valenciana

Esta es mi segunda aportación al Recetario Mañoso que, como sabéis, su propuesta para este mes gira en torno al azafrán. Si queréis participar, no se trata de un sorteo, entrad aquí y dejáis vuestra receta, hay de plazo hasta el 10 de mayo.

Pez espada a la valenciana

Ingredientes
4 filetes de pez espada
200 ml de caldo de pescado
50 ml de vino blanco
1 cucharada de harina
3 dientes de ajo
Pimienta blanca molida
Azafrán
Aceite
Sal

Preparación
Lo primero que tenemos que hacer es el caldo con los recortes y huesos de pescado, el de pez espada nos vendrá de maravilla, que habremos pedido en la pescadería y, una vez limpios, los ponemos a cocer en una cazuela con agua, sal, media cebolla, la parte blanca de un puerro, un tomate maduro y una hoja de laurel. 
Transcurrida media hora de cocción lo colamos y reservamos.
Una vez limpios los filetes de pez espada, los sazonamos con sal y enharinamos ligeramente. 
En una sartén con aceite se fríen los ajos. Una vez dorados, se retiran y se reservan. 
En el mismo aceite se fríen las rodajas de pez espada, un par de minutos por cada lado y, cuando estén fritas, las colocamos en una cazuela.
Colamos el aceite de freír el pescado y lo ponemos de nuevo a calentar en la sartén. Cuando toma calor echamos la cucharada de harina y la cocinamos para que pierda el sabor, agregamos el caldo de pescado y el  vino blanco.
Tostamos las hebras de azafrán y las machacamos en el mortero con los ajos reservados. Desleímos con un poco de caldo. Incorporamos a la salsa, removemos, rectificamos de sal, si hace falta, echamos unos golpes de pimienta molida y, cuando comience a hervir, la vertemos sobre el pez espada. Ponemos la cazuela al fuego y dejamos cocer a fuego suave por espacio de unos 10 o 15 minutos. Movemos de vez en cuando la cazuela para ligar la salsa.

Una salsa con un color  y un sabor estupendos. Espero que os guste.

lunes, 23 de abril de 2012

Arroz con sepia y galeras

La galera, pariente pobre de la cigala, es un crustáceo que posee dos pares de antenas y la cabeza y el tórax fusionados y cubiertos por un caparazón. Su coloración es amarillo herrumbre, pardo sepia o color salmón con cantos rojos y azulados. Habita en aguas del Mediterráneo y también en zonas costeras de mares cálidos. Aunque no tiene mucha carne el sabor que da al plato es estupendo y a la plancha están de vicio.
Con esta receta participo en Recetario Mañoso . La anfitriona es Xys (Amaya) del blog Mas que 4 paredes y cuya propuesta para este mes está dedicada al azafrán de Aragón.

Arroz con sepia y galeras

Ingredientes
300 gr de arroz
1 sepia
6 galeras
1/2 cebolla
1/2 pimiento verde italiano
1 cucharada sopera de tomate frito
1 diente de ajo
unas hebras de azafrán
aceite
sal
caldo de pescado (el doble de la medida del arroz más un vaso)

Preparación
Preparamos el caldo de pescado. Colamos y reservamos.
Limpiamos y cortamos la sepia en tiras y luego en cuadrados. Limpiamos las galeras.
Picamos finamente la cebolla y el pimiento verde.
Pelamos y picamos el ajo.
Calentamos aceite en una cazuela y salteamos las galeras. Pasados unos minutos las sacamos y reservamos.
En el mismo aceite donde hemos salteado las galeras doramos el ajo. Cuando toma color incorporamos la cebolla y el pimiento. Dejamos pochar y cuando la cebolla transparenta añadimos la sepia y sofreimos hasta que suelte el agua. Echamos el tomate frito y removemos hasta que se integre. Añadimos un vaso de caldo de pescado y cocemos a fuego suave hasta que reduzca.
Añadimos el arroz  y las hebras de azafrán y cubrimos con el caldo. Incorporamos las galeras, rectificamos de sal y hervimos a fuego suave unos 20 minutos. Dejamos reposar 5 minutos.


Un arroz que seguro será de vuestro total agrado.

jueves, 19 de abril de 2012

Alubias pintas estofadas

Aunque estamos en primavera el tiempo anda un tanto revuelto cosa que no es de extrañar, lo mismo te hace calor que al día siguiente bajan las temperaturas, llueve, hace viento o luce el sol, es lo que conlleva esta estación. Estos días pasados nos tocó pasar un poco de frío y que mejor para combatirlo que un plato caliente. Así que me puse a preparar estas:

Alubias pintas estofadas

Ingredientes
500 g de alubias pintas
1 chorizo
1 morcilla de arroz
1 loncha de tocino
1 cebolla pequeña 
1 diente de ajo
1 cucharada de harina
1 cucharada de postre de pimentón
aceite
sal
pimienta

Preparación
La noche anterior ponemos las alubias en remojo. Le cambiamos el agua y las ponemos en una olla cubiertas con agua fría y las ponemos a cocer junto con el chorizo cortado a rodajas y el tocino troceado; cuando rompan a hervir, añadimos un poco de agua fría para cortar el hervor y dejamos que continúen la cocción lentamente durante 1 hora y media. 
Mientras cuecen preparamos un sofrito con la cebolla y el diente de ajo finamente picados y cuando empiezan a tomar color añadimos la harina y sofreímos hasta que se haya tostado un poco, apartamos la sartén del fuego y añadimos el pimentón, removemos, diluimos con unos cucharones del caldo de las alubias y lo incorporamos a la olla; agregamos la morcilla entera, sazonamos con sal y pimienta, y dejamos cocer muy lentamente hasta que estén en su punto. Yo las dejé un poco caldosas. Una vez que estén hechas, sacamos la morcilla, la cortamos en rodajas y la incorporamos de nuevo al guiso.


Un plato que apetece cuando el frío llama a la puerta. Espero que os guste.

jueves, 12 de abril de 2012

Semana Santa en Zaragoza

Ya ha finalizado Semana Santa, en muchos lugares pasada por agua, y que ha deslucido en gran manera dicha celebración.
El pasado fin de semana nos desplazamos a Zaragoza para ver la celebración culmen de dicha festividad y que no es otra que la Procesión del Santo Entierro.
Ya durante el viaje los presagios no eran nada buenos porque desde que salimos la lluvia fue nuestra compañera de viaje y llegando a Teruel, la lluvia tornó en gruesos copos de nieve que ya no nos dejaron hasta pasado el Puerto de Paniza y hasta la entrada en Zaragoza no dejó de llover. Ya en la ciudad el cielo presentaba negros nubarrones que amenazaban con descargar, por suerte y debido a que sopló un ligero viento acabaron por desaparecer permitiendo que la procesión se desarrollara sin mayores incidencias.
Al llegar a Zaragoza y después de dejar el equipaje, quedamos con los cuñados a tomar un vermút en un bar que los ponen de vicio. Se llama La Romareda, con él  disfrutamos de unas estupendas tapas; tiene una barra que da envidia.
Y después de comer nos preparamos para ver la procesión. Este año con motivo de las obras del tranvía que tienen levantada a media Zaragoza, el recorrido ha cambiado considerablemente, así que tuvimos que  buscar otro observatorio. Este año ha estado en las Murallas Romanas. Y desde ese lugar están tomadas las fotos.   
Voy a hacer una pequeña sinopsis de la historia de esta Procesión, que seguro ya conocéis, al menos quienes habiten en Zaragoza y que figura relatada en el librito en el que vienen recogidos los pasos, horarios e itinerarios de las distintas cofradías.
Desde el siglo XIV, por disposición real, recorría las calles de la ciudad una pequeña procesión que salía del convento de San francisco, en la que se integraba el Santo Entierro.
Durante los siglos XVII, XVIII y principios del XIX se organizaban, en ocasiones, dos procesiones, una por  la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís y otra por la Hermandad de la Sangre de Cristo, que partían del convento de San Francisco. Desde 1808 a 1812 con motivo de la Guerra de la Independencia, dejan de hacerse, comenzando de nuevo en 1813, por la Hermandad de la Sangre. En 1815 se reinician las actividades de la Venerable Orden Tercera. En 1819 comienza una polémica entre ambas Hermandades hasta que en 1827 el pleito fue favorable a la Venerable Orden Tercera. En dicho año se firmó entre ambas entidades una escritura de concordia por la que la Hermandad de la Sangre de Cristo tendría el derecho exclusivo de organizar el Santo Entierro así como custodiar el único Sepulcro de la ciudad. De esta forma se celebró la procesión del Santo Entierro hasta 1931. Entre los años 1932 y 1934 durante la Segunda República no tuvo lugar la procesión.
Es el año 1935 el del nacimiento de la Semana Santa actual, al producirse una serie de hechos que inducen a los fieles a agruparse en diversas cofradías.
Desde el siglo XVIII, los pasos eran llevados a hombros por los llamados terceroles que eran labradores y ganaderos de los alrededores de Zaragoza, que vestían hábito y tercerol, una prenda de cabeza de color negro. Dichos terceroles acudían año tras año a la iglesia de Santa Isabel de Portugal y bajo la dirección de los hermanos de la Sangre de Cristo, colaboraban en la procesión del Santo Entierro.
En 1935, la tensión política y las dificultades por las que atravesaba España hacían muy difícil la organización de la procesión, que estaba suspendida desde 1931. En el año 1935 se produjo un incendio en el almacén donde se guardaban los pasos y además hubo una huelga de terceroles por lo que las imágenes fueron sacadas por miembros de las asociaciones y jóvenes. Es a partir de ese año cuando a los pasos se les dota de ruedas para hacer más fácil el transporte.
En 1937, se creó la primera cofradía de Semana Santa, organizando procesión independiente y tomando a su cargo el paso de Nuestra Señora de la Piedad, que era propiedad de la Hermandad de la Sangre de Cristo. También cambió su hábito para diferenciarla de su cofradía madre. En años sucesivos se van creando nuevas cofradías hasta alcanzar el número de 23. Unas cofradías, de raíz aragonesa, adoptaron el tercerol, otras, el capirote.
La peculiaridad de la Semana Santa aragonesa es que las cofradías en su totalidad, además de realizar sus procesiones particulares, se incorporan  a la procesión del Santo Entierro componiendo un Vía Crucis completo. 
En 2001 fue declarada, la Semana Santa de Zaragoza, Fiesta de Interés Turístico Nacional.
Después de estas pinceladas, que espero no os hayan aburrido, os dejo unas imágenes de los pasos que pude fotografiar durante la procesión. 
Paso de Nuestra Señora de la Esperanza
Paso de la Entrada de Jesús en Jerusalén 
Paso de Jesús Orante en el Huerto
Paso de María Santísima de la Confortación
Paso de la Oración del Huerto
Paso del Prendimiento del Señor
Paso del Cristo Prendido
Paso de la Virgen de los Dolores
Paso del Santísimo Cristo atado a la columna
Paso de la Flagelación
Paso de Nuestra Señora de la Fraternidad
Paso del Señor Atado a la Columna
Paso del Busto Coronado de Espinas
Paso de la Coronación de Espinas
Paso del Ecce Homo
Paso de María Santísima de la Amargura
Paso de la Conversión de Santa María Magdalena
Paso de Jesús Nazareno
Paso de la Caída del Señor
Paso de Jesús camino del Calvario
Paso de Nuestra Señora del Perdón
Paso de la Elevación de la Cruz
Paso de la Tercera Palabra
Paso de la Quinta Palabra
Paso del Santo Cristo de la Agonía
Paso de Nuestra Señora del Rosario
Paso de El Calvario
Paso del Descendimiento
Paso de Cristo de la Cama

Después de 2 horas y cuarto a pie firme y como ya estaba a punto de finalizar, nos marchamos a tomar unos vinos. Primeramente estuvimos en Los Espumosos, a continuación en el Continental y cerramos la gira en La Pilara. Un día completo.
El sábado nos fuimos a preparar una chuletada en el pueblo de mi suegra. El día empezó con un sol de bandera pero poco a poco se fue estropeando, se nubló pero no llovió. Se levantó, como era de esperar, el viento de Zaragoza, un cierzo, por suerte, no muy fuerte.
Por la tarde regreso a Zaragoza y después de descansar un poco, poco, sea dicho, quedamos para efectuar el recorrido. Cambiamos de lugar y estuvimos por la zona aledaña a la Plaza de San Francisco; en La Rinconada de Lorenzo y en La Jamonería. Después a casa a descansar porque el día estuvo bien ocupado.
El domingo por la mañana estuvimos en un mercadillo de antigüedades que se instala en la Plaza de San Bruno y después de recorrerlo nos dirigimos a tomar un vermut a Casa Paricio, donde tienen unos bolas de bacalao y unos vinagres de vicio. A comer y después de un ligero descanso nuevamente a recorrer la ciudad. Estuvimos en Los Espumosos cerca del Corte Inglés. Como era domingo, había pocos bares abiertos y al día siguiente teníamos que regresar nos retiramos a casa a descansar de unos días de ajetreo total.
Y así han transcurrido estos últimos días de la Semana Santa. Pocos pero muy bien aprovechados. Ahora toca de nuevo volver a la tranquilidad.
Espero que no os haya cansado mucho con tanto relato, pero no siempre va a ser una entrada a base de recetas. Hemos disfrutado de lo lindo.

viernes, 6 de abril de 2012

Pan de Caridad

Rebuscando en los libros antiguos de cocina que por suerte guardé de mi madre, encontré una receta cuyo nombre me llamó la atención: Pan de Caridad. Son unos panecillos dulces típicos de Aragón ya que la receta figura dentro de la cocina aragonesa. Al leerla y ver que no tenía mucha complicación me decidí hacerla. No sabía cual podía ser el resultado dado que la receta, obviamente, no tiene fotos, tampoco dice la temperatura del horno ni tiempo de cocción, así que me arriesgué a poner la temperatura y tiempo que figura en la preparación.
Se nota que antes, quienes se dedicaban a la cocina, no necesitaban de grandes y complicados aparatos. La práctica y su bien hacer era suficiente para sacar el máximo rendimiento a lo que tenían y sin duda creo que la calidad de lo que hacían no tenía nada que envidiar a lo que se hace ahora. Es más yo diría que sacaban platos exquisitos y sin nombres tan ostentosos como los que se ven ahora.
Tengo que decir que, aunque en dulce, son mis primeros panecillos.
Esta es mi tercera aportación al Recetario Mañoso que como sabéis en este mes su propuesta gira en torno a recetas relacionadas con la Cuaresma.

Pan de Caridad
Ingredientes
400 gr de harina. Con esta cantidad la masa resultaba pegajosa así que tuve que añadir unas cuatro cucharadas más
100 gr de azúcar
250 ml de leche
1 cucharada colmada de cominos en grano
25 gr de levadura fresca Levital
100 ml de agua
sal

Preparación: Así la hice
Precalentamos el horno a 180º. Una vez alcanzada la temperatura lo fijé a 160º.
En un cazo con agua hervimos los cominos unos 10 minutos. Dejamos templar, colamos y reservamos.
Una vez templada y colada diluimos en ella la levadura y una pizca de sal.
Colocamos la harina sobre la tabla de la cocina, hacemos un hueco en el centro y añadimos el azúcar, la leche y la levadura disuelta. Mezclamos bien y amasamos. Como no tengo amasadora utilicé las manos. La masa me resultaba un tanto pegajosa y tuve que ir añadiendo harina hasta que logré que no se pegara. Ahora ya sé lo que significa eso cuando se escribe o se dice "harina, la que admita". Una vez bien amasada tapamos con un paño y dejamos reposar en lugar resguardado.
Transcurrida una media hora, destapamos la masa y vamos cogiendo porciones para formar los panecillos. Cada uno salió como Dios me dio a entender. Los colocamos sobre papel de hornear en una bandeja y los introducimos en el horno a 160º durante 20 minutos.

Estos son los que salieron con esas cantidades: 10 panecillos.
Antes de hornear
Recién sacados
Así salieron
¿qué tal os parece?
Unos panecillos con un sabor que llama la atención y un olor que envuelve toda la cocina.
Que disfrutéis de estos días aunque parece que la lluvia va a seguir haciéndose notar. A ver si se da un respiro hasta el martes y luego que llueva sin parar, falta hace la verdad.

lunes, 2 de abril de 2012

Bacalao en salsa con pasas y piñones

Estamos ya en Semana Santa y como es previsible el tiempo comienza a alborotarse y se prevén lluvias para los próximos días. Habrá que esperar que no sean muy fuertes o que las previsiones no sean certeras o al menos no acierten en su totalidad.
El bacalao, pescado importante en este tiempo. En pocas casas durante estos días no figura en las comidas un plato cuyo ingrediente no sea el bacalao. Como, particularmente, es un pescado que me encanta, aunque lo tomo en cualquier fecha, es en estos días donde lo hago con mayor asiduidad.
Esta es mi segunda aportación al  Recetario Mañoso, que como ya sabéis propone este mes, con motivo de la Cuaresma, la confección de recetas relacionadas con dicho tiempo.

Bacalao en salsa con pasas y piñones
Ingredientes
800 gr de bacalao desalado
1 cebolla
2 dientes de ajo
50 g de piñones
50 g de pasas
1 vaso de vino blanco
400 ml de leche
50 g de mantequilla
harina
aceite
perejil
sal
pimienta blanca molida

Preparación
Precalentamos el horno a 180º
Hemos tenido el bacalao en remojo, cortado en trozos, desde el día anterior y le hemos cambiado el agua varias veces.
Cuando esté desalado, lo sacamos, dejamos escurrir y secamos.
Lo pasamos por harina a la que le hemos puesto un poco de sal y pimienta molida y lo colocamos en una fuente apta para el horno con unas gotas de aceite.
En una sartén con un fondo de aceite sofreimos la cebolla cortada fina y los ajos picados. Cuando toman color añadimos el perejil picado fino. Incorporamos el vino blanco y dejamos reducir.
Añadimos la leche y la mantequilla y cocinamos unos minutos.
Vertemos esta salsa sobre el bacalao.
Ponemos por encima los piñones y las pasas y metemos en el horno precalentado hasta que la salsa tome consistencia.
Espero que sea de vuestro agrado.