lunes, 9 de diciembre de 2024

Alubias rojas con arroz y chistorra

Las alubias

tipos de alubiasLas alubias son la legumbre más extendida por todo el planeta, encontrándose variedades prácticamente en todos los países.
Las legumbres han sido, junto a los cereales, la base de la alimentación del hombre mediterráneo durante muchos siglos. Eran fáciles de almacenar y podían conservarse durante largo tiempo; resultaban nutritivas y proporcionaban unas proteínas difíciles de obtener en tiempos de escasez.
 
Las alubias por su color pueden clasificarse en: blancas, pintas, rojas y negras.
Las alubias blancas son la variedad más tradicional de todas y probablemente la más versátil para utilizar en la cocina. Su forma es similar a la de un riñón, con una textura muy suave y cremosa.
Las alubias pintas son aquellas que, como su nombre lo indica, presentan unas pintas sobre la alubia, y éstas pueden ser de diferentes colores y matices, según la variedad concreta que sea. Son un poco más oscuras que las blancas, aunque no llegan a ser negra, sino más bien de color marrón o morado. 
Las alubias negras son las más populares en la cocina mexicana y caribeña. Su sabor es más dulce e intenso. 
Además de por su color, también hay otras variedades como la canela, la verdina, las pochas, las carillas, la adzuki en China y Japón, y la mungo, también en Asia, de distintos colores, verde, negro y roja. 

alubia roja
Alubias rojas
Son de un intenso color carmesí, lo que las hace sobresalir sobre cualquier otra. Su color es tan fuerte que llega a teñir el caldo en el que se están cocinando. Este es un tipo  ideal para guisos, ya que aportan mucho aroma, textura y color.
 
 
 

 Alubias rojas con arroz y chistorra
 
alubias rojas con arroz y chistorraIngredientes
160 gr de alubias rojas
60 gr de arroz
1 chistorra
1 cebolla
1 tomate
1 diente de ajo
1 hoja de laurel
1/2 cucharadita de pimentón dulce
caldo de verduras
aceite de oliva virgen extra
sal
 
Elaboración
La noche anterior ponemos a remojo las alubias.
En la olla rápida colocamos las alubias, cubrimos con agua y cuando comienzan a hervir las asustamos vertiendo un vaso de agua. Cerramos la olla rápida y desde que sale vapor mantenemos la cocción a fuego suave unos 20 minutos.
Dejamos despresurizar, abrimos la olla y escurrimos. Reservamos las alubias.
Mientras preparamos un sofrito poniendo un chorreón de aceite en una sartén y sofreímos la cebolla y el ajo todo bien picado. Cuando transparenta la cebolla añadimos el tomate rallado.
Cuando el conjunto esté bien sofrito, retiramos del fuego, añadimos el pimentón y removemos para que no se queme.
Colocamos de nuevo la olla sobre el fuego, incorporamos las alubias escurridas, la chistorra troceada, el sofrito y la hoja de laurel. Cubrimos con el caldo de verduras y llevamos a ebullición, sin cerrar. Cuando comience a hervir bajamos a fuego suave, incorporamos el arroz, cocinamos hasta que todo esté en su punto y dejamos reposar unos minutos.
 
Alubias rojas con arroz y chistorra

 Espero que esta receta haya sido de vuestro agrado.

lunes, 2 de diciembre de 2024

Pollo guisado con setas, alcachofas y picada de pistachos

El pistacho

pistacho en árbol
El pistacho (Pistachia vera), alfóncigo, alfónsigo o pistachero, es uno de los árboles más antiguos del mundo. Los árboles de pistacho necesitan entre 5 y 10 años para madurar y alcanzan una altura que oscila entre los 5 y los 7 metros.
Procede de las regiones montañosas de Grecia, Siria, Turquía, Kirguistán, Turkmenistán, Irán, Pakistán y Afganistán occidental. En la Biblia ya figuran los pistachos pues en el libro del Génesis (Gén 43,11) se mencionan los regalos que Jacob envió a José en Egipto. 
 
pistachoHay también referencias a este cultivo en el siglo VI a.C., donde pueblos como los persas ya lo consumían. Los romanos lo conocieron en Siria y lo introdujeron en las tierras del Imperio de Occidente, incluyendo la Península Ibérica, pero fueron los árabes quienes perfeccionaron e intensificaron su cultivo.
Los pueblos que comenzaron a navegar el Mediterráneo tuvieron al pistacho como uno de sus alimentos, en sus viajes contribuyeron a expandir el conocimiento y consumo de este fruto seco. Junto con las almendras, los viajeros frecuentemente llevaban pistachos en sus recorridos por la antigua Ruta de la seda, entre China y Europa.
En China se le conoce como 'nuez feliz' y en Irán, más próximo a los lugares en los que se supone su origen, se le llama 'nuez de la sonrisa'.
En el año 30 a.C. se introduce en Roma y Sicilia y es en los años 14-37 d. C. cuando llega a España.

Receta sencilla a más no poder y con pocos ingredientes, pero que la hacen irresistiblemente deliciosa.

Pollo guisado con setas, alcachofas y picada de pistachos
 
pollo guisado con setas, alcachofas y picada de pistachos
 Ingredientes
2 muslos y contramuslos de pollo
1 cebolla
150 gr de setas cultivadas
4 alcachofas
2 tomates
1 diente de ajo
330 ml de cerveza
1 rodaja de pan de molde
1 cucharada de pistachos pelados
aceite de oliva virgen extra
sal
pimienta negra molida

Elaboración
Pedimos en la carnicería que quiten la piel a los muslos y contramuslos, los separen y corten los contramuslos por la mitad.
Pelamos y picamos la cebolla en brunoise. Reservamos.
Lavamos la setas y las cortamos en trozos.
Quitamos las primeras hojas de las alcachofas hasta que veamos que blanquean. Recortamos el fondo y partimos en octavos.
Ponemos un cazo con agua a calentar. Hacemos una cruz en la parte opuesta al tallo de los tomates y los escaldamos durante unos minutos.
Dejamos enfriar, pelamos y cortamos en trozos.
Pelamos y picamos fino el diente de ajo.
Salpimentamos los trozos de pollo y en una cazuela con un fondo de aceite los cocinamos hasta que doren. Sacamos y reservamos.
En esa misma cazuela sofreímos la cebolla, el ajo y las alcachofas troceadas.
Cuando la cebolla transparenta, incorporamos las setas y cocinamos hasta que suelten el agua.
Incorporamos los tomates troceados y cuando reducen agregamos el pollo.
Removemos y añadimos la cerveza. Cocinamos a fuego suave.
Mientras se cocina el pollo ponemos en una sartén un poco de aceite y freímos la rodaja de pan de molde troceada. Cuando está crujiente, sacamos y reservamos.
En esa misma sartén tostamos una cucharada de pistachos pelados.
En un mortero, ponemos el pan frito y los pistachos, y majamos bien.
Cuando vemos que el caldo de la cazuela ha reducido, incorporamos la picada de pan y pistachos, removemos y cocinamos hasta lograr la textura deseada.

Pollo guisado con setas, alcachofas y picada de pistachos

Espero que sea de vuestro agrado.